Mi padre murió siendo yo muy pequeño y, aunque mi madre suplió perfectamente su ausencia, un cinéfilo como yo no ha podido sentir cierta envidia hacia aquellas familias con un padre que me resultara admirable.
Durante muchos años lo que pensaba era “Ése es el padre que yo hubiera querido para mí”, pero a estas alturas de mi vida la frase ha transmutado a “Ése es el tipo de padre que me gustaría ser para mis futuros hijos”.
Aunque son miles los padres que han pasado por mis retinas, he aquí la selección de aquéllos que permanecen en ellas con mayor vigor.